Cómo inculcar responsabilidad y valores a los alumnos limpiando las aulas

Cómo inculcar responsabilidad y valores a los alumnos limpiando las aulas

La limpieza es algo más que un acto de aseo y esto lo saben bien los estudiantes de la mayoría de los centros educativos de Japón donde los alumnos están implicados en el mantenimiento de los colegios.

No se trata de sustituir a las limpiadoras o celadores, que por supuesto los centros cuentan con estos trabajadores, sino que los niños de primaria y secundaria colaboran y son responsables del mantenimiento de su colegio: barren, quitan el polvo, friegan y sirven la merienda como parte de su rutina escolar.

Entre las tradiciones de las escuelas japonesas y con raíces budistas se realiza la práctica del “o-soji” , que consiste en que todos los alumnos sin excepción dedican alrededor de veinte minutos diarios a limpiar el aula y las zonas comunes de la escuela.

Los alumnos se dividen en grupos y limpian en turnos rotativos y meticulosamente organizados y coordinados por sus profesores. Cada clase se responsabiliza de la limpieza de su propia aula y otros dos lugares de la escuela.

Al compás de la música o a través de juegos, los estudiantes realizan diariamente la limpieza y el mantenimiento de su centro.

El resultado es que además de estar la escuela más limpia, los niños ensucian mucho menos ya que saben lo que cuesta mantenerlo limpio y adquieren mayor responsabilidad y respeto por el entorno.

Debemos tener en cuenta que en Japón no hay comedores o cafeterías en las escuelas y que los pequeños comen en las aulas. Los niños sirven a sus compañeros y recogen, organizándolo todo entre ellos para que quede limpio y recogido.

Además, tres veces al año los estudiantes de tercer grado en adelante hacen seiso chiiki (limpieza del barrio). Los centros educativos cuentan con todo el material de limpieza adaptado para los pequeños y son utilizados en este evento.

Los niños usan los guantes de algodón llamados gunte, y recorren los lugares cercanos a la escuela recogiendo la basura del vecindario.

Es un reflejo de la importancia que da el pueblo japonés a la limpieza y cómo es su sistema educativo. Aunque este ha sido criticado por su enfoque basado en la memorización más que en la reflexión, es una de las naciones con más jóvenes adultos con educación superior, del mundo y sus estudiantes ostentan notas superiores a la de otros muchos territorios en las pruebas PISA.

Desde niños, los japoneses hacen hincapié en inculcar una serie de valores que se consideran fundamentales, como los buenos modales, la limpieza, la tolerancia y el respeto a los demás y a la naturaleza. Van asumiéndolo de manera gradual y natural esos valores y nuevas responsabilidades. En la guardería han de descalzarse solos a la entrada y lavarse las manos antes de entrar al aula. Los profesores delegan en los pequeños tareas cotidianas sencillas para que se enfrenten a su independencia y poco a poco las van aumentando.

japoneses limpian - adolescentes limpiando clase

No consideran que limpiar sea un castigo, es algo natural, una forma de aprender a cuidar su espacio.

También realizan otras tareas como el cuidado de las flores y plantas de los jardines del centro y de los animales, sobre todo en entorno rurales.

Esta tradición va unida a la limpieza de fin de año, rodeada de simbolismo, donde esta limpieza se realiza en la escuela y en el hogar.

En Japón, limpiar la casa, la escuela, el negocio o la oficina tiene un gran simbolismo, es como limpiar el alma y la limpieza de fin de año trasciende a lo espiritual purificando todo nuestro ser.

Asimismo, se ha de tener en cuenta que este acto de limpieza tiene un propósito social. Las escuelas ofrecen esta interacción entre alumnos de grados superiores e inferiores ya que muchos niños japoneses son hijos únicos y los maestros piensan que  los mayores pueden ayudar  a los pequeños y los pequeños se sientan respaldados y vean buenos modelos en los mayores.

Aparte de las ventajas descritas anteriormente, también tendremos niños que se involucren más en la limpieza de nuestra casa, cosa más bien rara en el mundo occidental.

Comentarios cerrados.